Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 9 julio 2008

Aunque comparto el entusiasmo por Hjelmslev, no estoy seguro de que comparta la alegría por el presunto “regreso a la semiología” o “a Piaget” (si acaso hay tal).

Es la noción hjelmsleviana de figura la que me parece relativamente comparable a ciertas nociones generativistas, por ejemplo a la noción de rasgo (que no es exclusivamente generativista, como bien se sabe; de hecho, Chomsky y Halle la toman directamente de Jakobson). Igual que Hjemslev con las figurae, los rasgos en el Chomsky más reciente (1995 y siguientes) son los primitivos fundamentales, y se aplican más o menos de la misma manera a lo sintáctico, a lo fonológico y a lo semántico—las lenguas construyen diferentes “bundling” de rasgos, lo que explica la diversidad (esto parece implicar la desaparición los parámetros, cosa que no todo el mundo acepta).

Pero es bastante claro que para Chomsky esos rasgos son universales, mentales e innatos. No es nada claro que eso mismo se pueda decir de las figurae. De hecho, cuando se trata de establecer “la sustancia del contenido” Hjemslev incluye explícitas menciones a la tradición cultural y a la comunidad (como si las figurae fueran en verdad ya un bundle de rasgos y no los rasgos mismos, digamos). Por otro lado, la llamada “lingüística cognitiva” (heredera de la antigua “semántica generativa” pretende que está desarrollando un proyecto meta-semiológico cuyo origen a veces atribuyen a Hjemslev (las afinidades entre la llamada lingüística cognitiva, agresivamente anti-chomskiana, y el estructuralismo, incluido Coseriu, van incluso más allá de eso, en mi opinión); si esto es correcto, las figurae están más cerca de los prototipos semánticos (por ejemplo) que de los rasgos.

Un asunto que es crucial, y que a veces se ignora por completo, es que la distinción saussureana entre langue y parole no tiene NADA que ver con la distinción chomskiana entre competencia y actuación. Los antichomskianos repiten como un cliché que esas dos dicotomías son equivalentes o siquiera comparables. Eso es un grueso error. Para comenzar, la competencia es por completo individual, mientras la langue es enteramente social (“ningún individuo posee la lengua” dice explícitamente Saussure). Pero hay algo que es incluso más importante. La suma completa de las parole de todos los hablantes (todos, presentes, pasados y futuros, la “masa” saussureana, digamos) contiene la lengua (especialmente si adoptamos la idea coseriana de “hablar concreto”, pero la idea ya está en Saussure); en cambio, la colección exhaustiva de todos y cada uno de los enunciados de un individuo (toda su actuación) instancia solo una fracción de su competencia—a diferencia de la langue, la competencia no se obtiene mediante un proceso inductivo de descubrimiento. De hecho, Chomsky tiene una noción propia de “lengua”: un conjunto infinito de oraciones (y la competencia es precisamente la capacidad para generarlo), que tampoco coincide con la langue saussuriana.

Más aun. La actuación es un proceso mental e innato también (comienza después de Spell-Out), y se asume que es mucho más uniforme que la competencia (los procesos de actuación son esencialmente los mismos en todos los individuos); de hecho, en el Programa Minimista, el problema central de la sintaxis es cómo hacer para que las arbitrarias (esto es, variadas y variables entre los individuos) asociaciones de rasgos en el léxico se combinen entre sí de tal manera que el resultado final pueda ser interpretado adecuadamente por los sistemas mentales de actuación; en otras palabras, la tarea de la sintaxis es neutralizar la diferencia entre los lexicones (gracias a la sintaxis, los sistemas de actuación de todos los individuos reciben uniformemente el mismo input). Para ponerlo de manera gráfica, si pudiéramos trasladar el lexicón de un hablante de chino al cerebro de un hablante de español (y viceversa), sus respectivos sistemas de actuación no notarían la diferencia, a pesar de que cada uno de ellos empezaría a hablar una lengua diferente. Claramente, esto subraya el hecho de que la actuación no tiene nada que ver con la parole tampoco (es decir, y esto es MUY importante, la actuación NO es la conducta verbal).

En otras palabras, competencia y actuación son dos módulos diferentes de la mente, dos componentes separados, uno puede existir sin el otro (se puede afectar la actuación sin afectar la competencia, por ejemplo). Langue y Parole, en cambio, no son independientes; y lo mismo se puede decir de la idea de Forma y Sustancia en Hjemslev (y Aristóteles)—no hay langue sin parole, no hay forma sin sustancia (ni viceversa).

Entonces, no veo a Piaget por ningún lado. Quizá Massimo Piatelli-Palmarini (que es un italiano muy elegante y muy sabio, a quien tuve la suerte de conocer en Tucson) al final sí tenga razones para sentirse optimista.

(Texto de Miguel Rodríguez Mondoñedo, esta vez editado como ‘posteo’, originalmente enviado como comentario al posteo anterior)

Read Full Post »