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Archive for 28 noviembre 2008

estudios-sobre-lingral-castEs cierto que cada vez que se menciona una propuesta cognitiva que apuesta por la existencia de universales, no pocos asocian tal universalismo con innatismo; pero tal asociación no es necesaria. El modelo de Piaget es de carácter universalista, a saber, pretende, entre otras cosas, describir la génesis del conocimiento en términos universales; pero no pretende postular universales innatos o, como llamaría el maestro suizo, ‘preformados’. Incluso una teoría como el conductismo skinnereano define principios universales de contigencias de refuerzo como la base a partir de la cual se expresa la conducta. Nada, sin embargo, más lejano de una posición innatista. El conductismo, así como todo sistema de conocimiento que pretenda ser científico, no puede renunciar a algún tipo de universalismo metodológico.

Otra cuestión que algunos asocian al universalismo (y al innatismo) es el ‘naturalismo’. Aquí también yerra la asociación. Una posición naturalista en el estudio de algún fenómeno pretende ubicar su objeto de estudio simplemente como parte del mundo natural (sea cual sea la concepción de mundo natural que tenga un programa de investigación o una teoría). Una posición innatista es, por fuerza, naturalista; mas no toda posición naturalista es innatista. En ese sentido, visiones tan diametralmente dispares como el conductismo (o ciertos tipos de conexionismo) y la propuesta chomskiana son igualmente naturalistas.

¿Cuál es, pues, el universalismo de Ferdinand de Saussure? Quizá las mismas previsiones que el maestro aconsejaba con respecto a la perspectiva de estudio que uno asuma debamos tomar. ¿De qué Ferdinand de Saussure hablamos? ¿El de Bally y Sechehaye, la ‘vulgata’ del último De Saussure?, ¿el del alumno formado por los principios de la ‘naturalista’ Neogramática? , ¿el del joven profesor que ha roto con la Junggrammatik y dicta su cátedra inaugural en Ginebra el año 1891?, ¿el de los apuntes hallados en 1996? Bueno, pues, no es muy fácil trazar en De Saussure una misma línea en el tiempo en relación con este asunto.

De Saussure 1891
Refirámonos a De Saussure a partir de su memorable conferencia inaugural de 1891, a expresiones suyas como las que hemos publicado en el posteo anterior y a otras que aquí publicaremos, así como a expresiones posteriores. Seguimos refiriéndonos a la siguiente edición:

De Saussure, Ferdinand (2004) Escritos sobre lingüística general. Barcelona, Gedisa.

Una primera aproximación a la segunda cita del posteo anterior la haré invocando el fragmento siguiente, a propósito de lo que dice De Saussure sobre lo estéril que resulta estudiar las lenguas sin un principio unificador (De Saussure: 131):

[…] el provecho neto que de él resulta para nuestro conocimiento de las operaciones posibles del instinto humano aplicado a la lengua. […]

La postura es claramente naturalista (y hasta cierto grado innatista), como podemos colegir de la mención a las “operaciones del instinto humano aplicado a la lengua”.

Sin embargo, en la misma conferencia de 1891 señala (De Saussure: 131) :

[…] suponiendo que el ejercicio del habla constituyera en el hombre una función natural, punto de vista eminentemente incorrecto […]

Y más adelante agrega (De Saussure: 133):

Si el estudio lingüístico de varias lenguas o de una sola reconoce como objeto final y principal la comprobación y la búsqueda de las leyes y procedimientos universales del lenguaje, se podría preguntar hasta qué punto estos estudios tienen su lugar en una Facultad de Letras, o si no tendrían un lugar igualmente conveniente en una Facultad de Ciencias. Eso sería replantear la muy conocida cuestión que agitaron hace un tiempo Max Müller y Schleicher; señores, ustedes lo saben, hubo un tiempo en que la ciencia del lenguaje se había persuadido a sí misma de que era una ciencia natural, casi una ciencia física; no pienso demostrar que se trataba de un espejismo, sino que, por el contrario, he de constatar que ese debate está cerrado y bien cerrado. A medida que se ha ido comprendiendo mejor la auténtica naturaleza de los hechos del lenguaje, tan cercanos y por eso mismo más difíciles de captar en su esencia, se ha hecho más evidente que la ciencia del lenguaje es una ciencia histórica y nada más que una ciencia histórica.

[…] cuanto más se estudia la lengua, más claramente se comprende que todo en la lengua es historia, es decir, que se trata de un objeto de análisis histórico y no de análisis abstracto, que se compone de hechos y no de leyes, que todo lo que parece orgánico en el lenguaje es en realidad contingente y completamente accidental.

¡Vaya! Nos encontramos aquí a un De Saussure historicista y antinaturalista…¡en el mismo texto de 1891 donde había expresado, si bien marginalmente, otro punto de vista! A este respecto, al menos en lo relacionado con su historicismo, debemos reconocer aquí las huellas de su antigua filiación neogramática.

De Saussure ‘post Whitney’
Años más tarde, y a propósito del carácter histórico del lenguaje, en unas notas para un artículo sobre Whitney (del archivo 3297) posteriores a 1893, De Saussure se desmarca de la posición historicista de la conferencia de 1891 y sostiene, ya bajo el influjo del maestro norteamericano, lo siguiente (De Saussure: 187):

La situación exacta del lenguaje entre las cosas humanas es tal que es extremadamente dudoso y delicado decir si se trata más bien de un objeto histórico o más bien de otra cosa pero en el estado actual de las tendencias no hay ningún peligro en insistir especialmente en su vertiente no histórica.

Que en cada momento de su existencia el lenguaje es un producto histórico es lo que es evidente. Pero que en ningún momento del lenguaje ese producto histórico represente otra cosa que el último compromiso que acepta la mente con ciertos símbolos, esa es una verdad más absoluta todavía, pues sin este último hecho no habría lenguaje. Pero el modo en que la mente puede utilizar un símbolo (dado, en primer lugar, que el símbolo no cambia) es toda una ciencia que no tiene nada que ver con las consideraciones históricas. Además, si el símbolo cambia, se produce inmediatamente después un nuevo estado, que exige una aplicación nueva de las leyes universales.

Algo novedoso: “el último compromiso que acepta la mente con ciertos símbolos”. Y de nuevo: “las leyes universales”, y esta vez aludidas a propósito del cambio. No es, entonces, que haya ‘leyes’ del cambio lingüístico o algo así, como en la época de la Gramática Comparativa o como en los neogramáticos, sino simplemente hay una “aplicación nueva de las leyes universales”. Interesante, como si de un estado de lengua a otro hubiera algo así como un nuevo ‘tiro de dados’ cuyo resultado fijase las opciones de una gramática universal.

El último De Saussure
¿Mantendrá De Saussure esta concepción hasta su última etapa, la de los cursos dictados en Ginebra en 1910-1911? La respuesta es no, si bien no regresa a la concepción historicista de quienes fueron sus maestros. Veamos un fragmento de la edición Engler (1968-1974) (De Saussure: 293-294):

[…] cuando interviene el Tiempo combinado con el hecho de la psicología social, entonces nos damos cuenta de que la lengua no es libre […]

Definición: Cuando se elimina del lenguaje todo lo que es solo Habla, lo que queda puede llamarse la Lengua con propiedad y sólo comprende términos psíquicos, el nudo psíquico entre idea y signo, lo que no puede decirse del habla.

Pero eso sería solamente la lengua tomada fuera de su realidad social y eso sería irreal puesto que es necesaria una masa hablante que use la lengua para que haya Lengua. La lengua reside en el alma colectiva […].

[…] Como el signo lingüístico es arbitrario por naturaleza, parece a primera vista que nada impida [  ] un sistema libre que sólo dependa de sus propios principios lógicos, y como una ciencia pura de relaciones abstractas.

[…]

La lengua no es libre, por el principio de continuidad o de solidaridad indefinida con las edades precedentes.

2ª La continuidad encierra el hecho de la alteración que es un desplazamiento de valores.

Estamos en un punto nuevo, aunque en parcial retorno a las conferencias inaugurales de Ginebra de 1891. En aquella ocasión, De Saussure trató acerca de dos principios que caracterizan a la lengua: el principio de continudad en el tiempo y el principio de transformación en el tiempo (De Saussure: 133, 134, 135, 136, 137, 138, 141). Este cambio, este desplazamiento de su idea de la “aplicación nueva de las leyes universales” a una concepción que piensa el cambio, no determinado por puros principios ‘diacrónicos’, pero sí como regulado por las presiones del principio de continuidad es algo interesante y que, por lo demás, constituye uno de los estados pendulares en los que se mueven hasta hoy en día las hipótesis en Lingüística Histórica (y también en otros campos aparentemente muy disímiles como en la Adquisición de segunda lengua).

La idea más común entre los neogramáticos (idea que sigue reformulándose en teorías modernas del cambio lingüístico) era que existen leyes o principios del cambio lingüístico ‘con peso propio’ y que ellas son las únicas que determinan el cambio, digamos, ‘sin ningún otro filtro’ y ‘sin excepciones’. Otra idea del cambio es que existen principios propios del cambio, pero estos no actúan solos pues no pueden hacer caso omiso de los principios universales de las lenguas. Una tercera idea es la del ‘tiro de dados’: los distintos estados de lenguas son como meras y directas variaciones entre los parámetros de una gramática universal, sin ningún filtro especial de presiones impuestas por los propios estados de lengua (o gramáticas particulares, para hablar en términos chomskianos). El último De Saussure, si bien no con toda claridad y sentido categórico, toma partido por la segunda idea.

Pero regresemos al tema central del universalismo saussureano. De Saussure no rechaza los universales del lenguaje; lo que es más, los admite abiertamente, incluso desde una posición innatista, como lo vemos en unas notas de la última década del siglo XIX (De Saussure: 159):

El lenguaje, propiedad de la comunidad, como los ‘usos’, responde en el individuo a un órgano especial preparado por la naturaleza.

E incluso en apuntes muy posteriores (De Saussure: 238):

Es maravilloso ver cómo, cualquiera que sea el modo de perturbación que aporten los elementos diacrónicos, el instinto lingüístico se las arregla para obtener lo mejor […] quiero decir que la tendencia al sistema o al orden no se cansará nunca: por más que se le ampute a una lengua lo mejor que tenía de su organización el día anterior, se verá al día siguiente que los materiales que se han mantenido habrán experimentado una reorganización lógica en algún sentido, y esta reorganización puede funcionar en lugar de lo perdido, aunque algunas veces en un plano general diferente.

El hecho es que, a pesar de este universalismo de filiación innatista, De Saussure toma una posición ‘antinaturalista’. ¿Cómo se entiende tal postura? A ello trataremos de responder en el siguiente posteo.

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En noviembre de 1891, Ferdinand de Saussure inaugura una cátedra en la Universidad de Ginebra, para lo cual ofrece una conferencia magistral. El contenido completo de la conferencia se encuentra en la edición Engler (1968-1974) y la transcripción final del manuscrito original se puede ver, en una presentación de Kazuhiro Matsuzawa, aquí. En dicha conferencia trata temas fundamentales en torno al lenguaje y la Lingüística y deja muy claramente expuesta su posición universalista, tradición en la que se alinean, si bien con algunas diferencias entre ellos, pensadores y lingüistas de otras épocas, como Descartes, Humboldt y Chomsky. Aquí empleamos la traducción de la edición castellana:

De Saussure, Ferdinand (2004) Escritos sobre lingüística general. Barcelona, Gedisa, p 131.

Querer estudiar el lenguaje sin tomarse la molestia de estudiar sus diversas manifestaciones, que son evidentemente, las lenguas, es una empresa absolutamente vaga y quimérica; pero querer estudiar las lenguas olvidando que esas lenguas están regidas primordialmente por determinados principios que se resumen en la idea de lenguaje, es un trabajo todavía más desprovisto de significación seria, de cualquier auténtica base científica. […]

Ahora bien, […], el estudio de esas lenguas existentes se vería condenado a permanecer casi estéril, a permancecer en todo caso desprovisto a la vez de método y del menor principio rector, si no tendiese constantemente a ir a ilustrar el problema general del lenguaje, si no buscase sacar de cada hecho particular que observa el sentido y el provecho neto que de él resulta para nuestro conocimiento de las operaciones posibles del instinto humano aplicado a la lengua. […]

El punto de vista al que hemos llegado, señores, y que es simplemente el punto de vista en que se inspiran sin excepción los estudios de las lenguas en todas sus ramas, permite comprender claramente que no hay separación entre el estudio del lenguaje y el estudio de las lenguas; pero, por otra parte, que cada división o subdivisión de lengua representa un documento nuevo, y que interesa con la misma legitimidad que cualquier otro para el hecho universal del lenguaje.

En notas de años posteriores, en el archivo (3344), vemos ratificado este mismo punto de vista (De Saussure: 240):

Cuanto  mejor se conocen los fenómenos universales del lenguaje que deben reproducirse en todas partes, mejor se sabe por qué vía enfrentarse a un idioma dado […]

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deuxieme-cours-riedlinger-patoisReproducimos a continuación un fragmento de las fuentes manuscritas del Curso de lingüística general de Ferdinand de Saussure, es decir, de los apuntes de alumnos del lingüista ginebrino, y que vieron la luz en 1957. Como sabemos, los editores (y redactores) del famoso libro fueron Bally y Sechehaye. Los apuntes publicados en 1957 (y uno de cuyos fragmentos tomamos de la 3ª edición castellana de Siglo XXI de 1985) tienen como principal redactor a A. Riedlinger. En esos apuntes también se utilizaron las notas tomadas por L. Gauthier. Al margen izquierdo de las anotaciones se aprecian la fuente de quien las tomó y los fragmentos en negrita indican la coincidencia literal de Riedlinger y Gauthier. De más está decir que el título que damos a esta cita es nuestro y enfoca lo que nos parece digno de atención. En otra ocasión publicaremos otros fragmentos, en especial de los propios apuntes de Ferdinand de Saussure descubiertos en 1996 y que han llevado a algunos (no sé si exageradamente) a pensar en un Ferdinand de Saussure radicalmente distinto del que nos presentaron Bally y Sechehaye.

R […] Para una palabra hay dos maneras de estar vinculada
G a otra
R coordinada, relacionada, en contacto con otra: se puede llamar a esto los dos espacios de existencia de las palabras o los dos ámbitos de relación entre las palabras. (Esto) corresponde a dos funciones que son igualmente activas en nosotros en relación con el lenguaje. Por una parte existe el tesoro interior, que equivale al compartimiento de la memoria; lo que puede llamarse el depósito: constituye uno de los los espacios, uno de los dos ámbitos. En este tesoro está ubicado todo lo que puede entrar en actividad en el segundo espacio. Y el segundo espacio es el discurso, la cadena del habla. Según uno se ubique en uno u otro lugar de existencia de las palabras, podremos constituir grupos, pero grupos de naturaleza completamente diferente.
G En el primero, hay grupos en el sentido de familias; en el segundo, grupos en el sentido de sintagmas

R

Tesoro (depósito)

Discurso, cadena

unidades de asociación

unidades discursivas (es decir, que se producen en el discurso)

grupos en el sentido de familias

grupos en el sentido de sintagmas

En esta masa de elementos de la que virtual pero efectivamente disponemos, en este tesoro, hacemos asociaciones: cada elemento nos hace pensar en el otro. todo lo que de algún modo es semejante y desemejante se presenta alrededor de cada palabra; de otro modo, el mecanismo de la lengua sería imposible.

Nethol, Ana María (ed) (1971) Ferdinand de Saussure: Fuentes manuscritas y estudios críticos. México, Siglo XXI, 3ª ed. 1985, pp 81-82.

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Publicamos a continuación un fragmento del lingüista ginebrino citado por Simon Bouquet, uno de lo más rigurosos conocedores y organizadores del corpus saussureano. El fragmento ha sido extraído de Saussure au XXI° siècle : ce que les textes saussuriens originaux remettent en cause du Cours de linguistique générale, del autor mencionado. En la parte final se indica el registro de la fuente utilizada por Bouquet.

(…) peut-on séparer à ce point les faits de parole et les faits de langue ? (…) L’usage individuel du code de la langue soulève une question. Ce n’est que dans la syntaxe en somme que se présentera un certain flottement entre ce qui est donné, fixé dans la langue, et ce qui est laissé à l’initiative individuelle. La délimitation est difficile à faire. Il faut avouer qu’ici, dans le domaine de la syntaxe, fait social et fait individuel, exécution et association fixe, se mêlent quelque peu, arrivent à se mêler plus ou moins.

Ferdinand de Saussure

(1.285-286.2022 III Dég Sech Jos Ctn)

(…) ¿podemos separar en este punto los hechos de habla y los hechos de lengua? (…) El uso individual del código de la lengua suscita una cuestión. No es en suma sino en la sintaxis que se presentará una cierta irresolución entre lo que está dado, fijo en la lengua, y lo que se deja a la iniciativa individual. La delimitación es difícil de hacer. Hay que reconocer que aquí, en el dominio de la sintaxis, hecho social y hecho individual, ejecución y asociación fija, se mezclan un poco, llegan a mezclarse más o menos.

(Trad. nuestra)

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