Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 17 diciembre 2008

Hasta antes del 7 de de diciembre, cuando me enteré del asesinato de Alexandros Grigoropoulos, apenas un joven de 15 años, cruelmente baleado el día anterior en Atenas por un policía, creía que la palabra /sintagma/ era de uso casi exclusivo de lingüistas, de profesores de Lenguaje o de alumnos atemorizados por la inminencia de un examen de Lengua. También —pensaba— debía ser de uso entre los griegos, cuyos ancestros crearon el vocablo; pero no me había molestado en averiguar más. Al buscar en Internet más información sobre las espontáneas revueltas populares desencadenadas a partir del asesinato de Alexandros, descubrí que en Atenas había una plaza llamada “Sintagma”, Πλατεία Συντάγματος (Plateia Syntágmatos), o “Plaza (de la) Constitución”, convertida, como cientos de lugares más en toda Grecia y más tarde en el resto de Europa, en escenario de protestas multitudinarias. Por un momento pensé en la palabra /sintagma/, modelo de uno de los mecanismos de la lengua saussureanos, y concebida por algunos como espacio (o ‘geometría’) donde la lengua se proyecta hacia el discurso, al uso del lenguaje, a la acción de la palabra; y no pude sino volver a la Plaza Sintagma, a esa como tantas plazas o calles griegas u otras tantas de la Europa joven y solidaria, la de los estudiantes, inmigrantes y desocupados que una vez más han salido a la calle y han tomado la palabra (la ‘parole’), y se han enfrentado a un Estado que no tiene más idóneo interlocutor con los jóvenes que la policía, esa misma policía que activó el gatillo y desencadenó la historia de Alexandros como signo, signo finalmente encumbrado por los millones de estudiantes, por los millones de Alexandros de Grecia y del orbe entero, signo que ahora vive en su memoria, en su paradigma, y que me hace clamar con fuerza “¡todos somos estudiantes griegos!”.

 

Vodpod videos no longer available.

more about “Sintagma (Alexandros Grigoropoulos, i…“, posted with vodpod
Anuncios

Read Full Post »

function copiarPortapapeisGM_BoxValuesSession() { try { netscape.security.PrivilegeManager.enablePrivilege(“UniversalXPConnect”);const gClipboardHelper = Components.classes[“@mozilla.org/widget/clipboardhelper;1”].getService(Components.interfaces.nsIClipboardHelper);gClipboardHelper.copyString( document.getElementById(“GM_BoxValuesSession”).innerHTML );}catch(e){}}function pecharGM_BoxValuesSession() { document.getElementById(‘GM_BoxValuesSession’).parentNode.style.display = ‘none’;}

function copiarPortapapeisGM_BoxValuesSession() { try { netscape.security.PrivilegeManager.enablePrivilege(“UniversalXPConnect”);const gClipboardHelper = Components.classes[“@mozilla.org/widget/clipboardhelper;1”].getService(Components.interfaces.nsIClipboardHelper);gClipboardHelper.copyString( document.getElementById(“GM_BoxValuesSession”).innerHTML );}catch(e){}}function pecharGM_BoxValuesSession() { document.getElementById(‘GM_BoxValuesSession’).parentNode.style.display = ‘none’;}

garcia-laryngoskop

Como hemos visto, De Saussure exhibe una posición contraria a asumir el lenguaje como un objeto “del mundo natural”. En otras palabras, su posición es “no naturalista”. Pero, ¿en qué consiste su postura? y ¿a qué se deben sus reparos a la posición “naturalista”? A continuación, trataremos de responder las interrogantes.

De Saussure cambia en el tiempo
Para empezar, es importante señalar que De Saussure no mantiene una misma posición frente al ‘naturalismo’ durante toda su vida académica: hay una evolución del maestro de las conferencias inaugurales de Ginebra (1891) al último De Saussure. Veamos dos muestras de este desplazamiento y empecemos por recordar cómo arremete contra dos eximios representantes, naturalistas, de  la Gramática Comparativa.

Ginebra 1891 (De Saussure: 133):

Si el estudio lingüístico de varias lenguas o de una sola reconoce como objeto final y principal la comprobación y la búsqueda de las leyes y procedimientos universales del lenguaje, se podría preguntar hasta qué punto estos estudios tienen su lugar en una Facultad de Letras, o si no tendrían un lugar igualmente conveniente en una Facultad de Ciencias. Eso sería replantear la muy conocida cuestión que agitaron hace un tiempo Max Müller y Schleicher […] hubo un tiempo en que la ciencia del lenguaje se había persuadido a sí misma de que era una ciencia natural […] no pienso demostrar que se trataba de un espejismo, sino que, por el contrario, he de constatar que ese debate está cerrado y bien cerrado. A medida que se ha ido comprendiendo mejor la auténtica naturaleza de los hechos del lenguaje, […] se ha hecho más evidente que la ciencia del lenguaje es una ciencia histórica […].

Ahora veamos cómo gira su posición hacia el periodo (1907-1911) de los tres últimos cursos de Lingüística General (De Saussure: 234):

Ha habido discusiones para saber si la lingüística pertenecía al orden de las ciencias naturales o al de las ciencias históricas. No pertenece a ninguno de los dos, sino a un compartimiento de las ciencias que, si no existe, debería existir con el nombre de semiología, es decir, ciencia de los signos […].

Renuncia al historicismo, mas no al antinaturalismo, es lo que podemos colegir de lo anterior.

¿En qué consiste el antinaturalismo saussureano?
Pues bien, tratemos esta vez de hacernos una imagen más clara del antinaturalismo saussureano. Avancemos nuestra tesis: De Saussure apunta a impugnar el naturalismo “en dos frentes”: un frente es el que está dado en el escenario de su época: su objetivo es el naturalismo del paradigma comparatista, específicamente el de la Gramática Comparativa, representada, entre otros, por maestros como Müller y Schleicher. Sus objetivos específicos son tres metáforas importantes en este paradigma: el lenguaje como organismo, el lenguaje como familia de lenguas, el lenguaje como órgano. El otro “frente” es  la teoría de la arbitrariedad del signo y lo que ello implica para lo que De Saussure entiende como concepción “naturalista” del lenguaje.

De Saussure frente a las metáforas “naturalistas”

El lenguaje como organismo
De Saussure ve en los comparatistas (en especial en Müller y Schleicher) una concepción del lenguaje como un organismo que se desarrolla por sí mismo y esta es una metáfora que él rechaza. Veamos, para empezar, este fragmento de una carta de August Schleicher al biólogo alemán Ernst Häckel (importante difusor del darwinismo en la Europa continental), que resume claramente el naturalismo que De Saussure pretende impugnar:

Las lenguas son organismos naturales que se originaron sin determinación de la voluntad humana, crecieron y se desarrollaron de acuerdo con leyes determinadas, y envejecieron y murieron; de ellas también es característica aquella serie de fenómenos que solemos entender bajo el nombre de ‘vida’. La Glótica, la ciencia del lenguaje, es, por lo tanto, una ciencia natural; su método es en general el mismo que aquel de las otras ciencias naturales.

(La traducción es nuestra y el fragmento de la carta original está aquí)

En cuanto a la ausencia de la voluntad humana como condicionante de las lenguas, De Saussure, en la fase historicista de su antinaturalismo (la época de las conferencias inaugurales de Ginebra), dice lo siguiente (De Saussure: 135):

¿Cuál es entonces la segunda condición que implica la palabra ciencia histórica? Es que el objeto que constituye la materia de la historia —por ejemplo, el arte, la religión, el vestido, etcétera— representa en algún sentido actos humanos regidos por la voluntad y la inteligencia humanas […].

¿Se puede considerar que los hechos lingüísticos son el resultado de actos de nuestra voluntad? Esa es pues la pregunta. La ciencia del lenguaje actual responde afirmativamente a esta pregunta. Pero es preciso añadir inmediatamente que hay muchos grados conocidos en la voluntad consciente e inconsciente, como sabemos; ahora bien, de todos los actos que podrían compararse, el acto lingüístico, si puedo llamarlo así, tiene la característica [de ser] el menos reflexionado, el menos premeditado y, al mismo tiempo, el más impersonal de todos.

Sobre la metáfora de la lengua como un organismo que nace, crece y muere, De Saussure nos dice lo siguiente (De Saussure: 137-138):

Según lo que se acaba de plantear, ¿qué podemos decir del nacimiento y la muerte de las lenguas […]?

Comencemos por la muerte.

Una lengua no puede tener una muerte natural y en la cama. Solo puede perecer por muerte violenta. El único modo en que puede cesar es que sea suprimida por la fuerza, por una causa totalmente exterior a los hechos del lenguaje. Por ejemplo, por el exterminio total de los pueblos que la hablan […] O bien por la imposición de un nuevo idioma […].

[…] En sí misma una lengua es imperecedera, esto es, no hay ninguna razón para que su transmisión se detenga por una causa debida a la organización de dicha lengua.

Se puede leer en la primera página de una obra de Hovelacque sobre la lingüística: La lengua nace, crece, decae y muere como todo ser organizado. Esta frase es absolutamente típica de la concepción tan extendida, incluso entre los lingüistas, que nos esforzamos en combatir y que ha llevado directamente a hacer de la lingüística una ciencia natural. No, la lengua no es un organismo, no es una vegetación que exista independientemente del hombre, no tiene una vida propia que implique un nacimiento y una muerte. Todo es falso en la frase que he leído: la lengua no es un ser organizado, no muere por sí misma, no decae, no crece […].

[…] Todas las lenguas que se hablan en la misma época tienen la misma edad, pues se remontan a un pasado igual. No es necesario determinar la duración de ese pasado. Se puede decir que es el origen del lenguaje, pero sin remontarse a períodos inaccesibles. Si nos detenemos en el período accesible, está claro que cada lengua indoeuropea hablada actualmente tiene exactamente la misma edad en relación con el tiempo en que se hablaba el indoeuropeo primitivo.

El lenguaje como familia de lenguas
Y hay otra metáfora, también propia de la Gramática Comparativa, de la que se ocupa De Saussure: la imagen de la lengua como miembro de una “familia” cuya representación “metodológica” es el “árbol filogenético”, el “Stammbaum’ de Schleicher (De Saussure: 140):

Hay transformación, y siempre más transformación, pero en ningún lugar hay reproducción o producción de un ente lingüístico nuevo que tenga existencia separada de lo que le ha precedido o de los que le seguirá. No hay lenguas madres, no hay lenguas hijas sino una lengua, una vez dada, que circulará y se desarrollará indefinidamente en el tiempo, sin ningún término prefijado para su existencia, sin que ni siquiera haya posibilidad interior de que termine, si no hay accidente y violencia, si no se da fuerza mayor, superior y exterior, que venga a abolirla.

Y, aunque nos apartemos un poco del tema central, comentario aparte merece la frase “no hay lenguas madres, no hay lenguas hijas sino una lengua, una vez dada, que circulará y se desarrollará indefinidamente en el tiempo”. Estas palabras del maestro ginebrino son de una complejidad e, intuyo, de una importancia que no deben pasar desapercibidas. Una primera interpretación se me antoja, si no superficial, al menos sí controvertible: el maestro nos sugiere con estas palabras que toda la diversidad lingüística humana que ha existido y está por existir proviene de una misma lengua (¿ecos en “flash back” de la hipótesis monogenética?). Una segunda interpretación, quizá menos “alucinante” es la siguiente: De Saussure sugiere la idea del “lenguaje humano”, la “lengua terrícola”, esa misma lengua de la que hablan Chomsky y seguidores (de ser así, su “antinaturalismo”, definido en función del paradigma comparatista, no tiene necesariamente que contraponerse a otro tipo de naturalismo: el chosmkiano). El asunto da para mucho más, pero aquí tomamos el camino de retorno a lo que nos ocupaba. Volvamos a las metáforas “naturalistas” del siglo XIX que De Saussure tiene en la mira. Ocupémonos ahora de la metáfora “metodológica” que diseñan los comparatistas para entendérselas con su metáfora “objeto”: el árbol genealógico. Veamos qué dice el maestro al respecto (De Saussure: 147):

[…] se persiste testarudamente en la idea de que existen previamente dos términos unidos, es verdad que mediante una transición insensible, pero que siguen siendo dos términos, dos lenguas, dos seres, dos entidades, dos organsmos, dos principios, dos nociones, dos términos diferentes. Se sigue imaginando el latín y el francés como dos follajes que aparecen sucesivamente en el mismo árbol desde la caída de las hojas en otoño hasta la aparición de los nuevos brotes […].

El lenguaje como órgano (o como dependiente del órgano vocal)
Aquí la crítica saussureana apunta no a desestimar la posibilidad de que el lenguaje presuponga un órgano especial. Recordemos a propósito de ello (De Saussure: 159):

El lenguaje, propiedad de la comunidad, como los ‘usos’, responde en el individuo a un órgano especial preparado por la naturaleza.

Lo que critica De Saussure es comparar la lengua con cualquier órgano que ejecuta comportamiento lingüístico (De Saussure: 108):

En la palabra no existe nada de anatómico, es decir, ninguna diferencia de piezas que se base en una relación de la función y de la pieza que la realizaba […]

(De Saussure: 109):

Comparación con la anatomía y la fisiología. Ambas son una única cosa en la lengua; el error consiste precisamente en creer que la gramática es la fisiología (que estudia la función) mientras que la fonética —¿o la fonología?— sería la anatomía. Muy útil ver por dónde peca la comparación. El ojo no se parece a la mano, ni el pulmón a la espina dorsal; y de este modo, aun haciendo abstracción de la función, el anatomista tiene ante él un objeto diferente en cada órgano. Pero no hay ninguna diferencia […] Es la función de la que está investido un fonismo la que hace que atribuyamos de modo pasajero el título de órgano a dicho fonismo, que, en sí mismo, se parece a todos los demás fonismos, y es susceptible de adoptar (tal como es) absolutamente cualquier función.

Desde un punto de vista organicista, la función (fisiología) presupone un órgano (anatomía); la gramática es a la fisiología lo que la fonética/fonología (entendidas por De Saussure ‘al revés’ de lo que entendemos hoy en día) es a la anatomía. Pero la función, la única función pertinente que reconoce De Saussure en las “entidades del lenguaje” (los “fonismos” en el pasaje anterior) es la que asigna un sistema de diferencias o valores; más allá de ello, tenemos nada más la materia prima, la “sustancia”, que por sí misma no tiene ninguna pertinencia lingüística. En suma, aquí se está criticando la visión fisiologista-anatomicista del lenguaje. Ese modo de ver las cosas forma parte del “naturalismo” lingüístico en boga del entorno saussureano. Es ese “fisiologismo anatomicista”, curiosamente desdeñoso del papel de la mente como rectora de los fenómenos lingüísticos, lo que De Saussure no admite. Leamos este pasaje de 1897, extraído de unas notas sobre fonología, en el que el maestro deja muy clara su posición mentalista, en contraposición al fisiologismo al que nos hemos referido (De Saussure: 221):

[…] nuestra mente […] es la única soberana para decidir sobre lo que ejecutamos. Ella lo dirige todo […].

(De Saussure: 222):

La lengua no está en lo que nos llama la atención como indispensable para producirla, juego de los órganos vocales o convención de tipo voluntario.

En otro pasaje, y nuevamente a propósito de la idea de Schleicher, vemos una sentencia aún más categórica (De Saussure: 193):

[…] la pretensión de Schleicher de hacer de la lengua algo orgánico independiente de la mente humana era un absurdo […].

En suma, es el fisiologismo anatomicista desligado de la mente el modelo de lenguaje que forma parte del “naturalismo” de la época que De Saussure no admite. A este naturalismo se opone vivamente el maestro de Ginebra, a esta concepción contrapone De Saussure su visión según la cual lo esencialmente lingüístico es un sistema de diferencias o valores que dispone la mente a través de los órganos del habla, meros ejecutores de las órdenes mentales.

El otro frente saussureano: naturaleza vs arbitrariedad del signo
El otro espacio en el que De Saussure toma posición frente al naturalismo, si bien en este caso no hay nada en lo dicho por el maestro sobre este tema que se use explícitamente ‘para’ impugnar una visión naturalista del lenguaje (como la de los comparatistas), es su teoría del signo. Como sabemos, el maestro ginebrino asume la teoría según la cual no hay nada en la naturaleza que nos lleve a designar una idea de un modo particular. En otras palabras, el signo es arbitrario. Veamos (De Saussure: 191):

[…] la institución de cualquier signo […], por ejemplo […] cow o vacca para designar la idea de vaca se basa sobre la sinrazón misma; es decir, que no hay ninguna razón basada en la naturaleza de las cosas […]

Ahora bien, hay elementos en el corpus saussureano, si bien no abundantes en sus propios escritos, que nos han llevado a entender la arbitrariedad del signo en dos aspectos: arbitrariedad en la relación entre el signo y la ‘cosa’ designada, y arbitrariedad entre el significante y el significado. Sobre esta última (que algunos lingüistas estructuralistas mismos no suscriben, como Benveniste) se han dado por lo general ejemplos que relacionan una idea y significantes ‘fonológicos’. Yo creo que el hecho de que una misma idea pueda recibir cualquier tipo de expresión significante respalda también esta última clase de arbitrariedad. Esto, además, relaciona la teoría de la arbitrariedad con la idea saussureana de que lo esencial en el lenguaje no son los órganos empleados en la comunicación, idea que está en la misma base de esta otra idea de raigambre whitneyana según la cual las lenguas no son sino un clase particular de sistema de signos. De Saussure, justamente en unas notas para un artículo sobre Whitney, nos dice lo siguiente (De Saussure: 192):

En uno de los últimos capítulos de Life and Growth of Language, Whitney dice que los hombres han utilizado la voz para dar signos a sus ideas, como hubieran podido utilizar el gesto u otra cosa, y porque les pareció más cómodo servirse de la voz. Consideramos que estas líneas, que parecen de una gran paradoja, [   ] aportan la idea filosófica más exacta que jamás se haya dado sobre el lenguaje; y además que nuestra práctica cotidiana de los objetos que sometemos a análisis tendría mucho que ganar si partiese de esta constatación. Pues establece que el lenguaje no es más que un caso particular del signo […].

A modo de conclusión (y discusión)
En este artículo, hemos tratado de responder a las preguntas que nos formulamos: ¿en qué consiste el antinaturalismo saussureano? y ¿a qué se deben sus reparos a la posición “naturalista”?

En primer lugar, De Saussure toma posición frente a cierta posición naturalista de su época básicamente representada por el paradigma de la Gramática Comparativa, en especial por Müller y Schleicher.

De Saussure toma posición frente a asumir el lenguaje como un objeto “del mundo natural” desde su crítica a las metáforas naturalistas de los comparatistas y desde las consecuencias de su teoría de la arbitrariedad del signo.

Las metáforas de los comparatistas que el maestro ginebrino pretende impugnar son la metáfora del lenguaje como organismo, la del lenguaje como familia de lenguas, y la del lenguaje como órgano (o como dependiente de un órgano). En este artículo no hemos indagado tanto si la crítica de Ferdinand de Saussure es ciento por ciento justa (quizá caricaturice un poco a quienes critica): nos hemos concentrado en el discurso saussureano.

Otra cuestión que no debemos pasar por alto es que la crítica saussureana al naturalismo de ciertas teorías lingüísticas del siglo XIX no tiene por qué hacerse extensiva a otras teorías de corte naturalista, como la chomskiana, por ejemplo. No al menos si nos limitamos a su impugnación del naturalismo comparatista. En efecto, ninguna de las críticas a las metáforas presentadas afecta al naturalismo chomskiano por la sencilla razón de que esas no son ideas rectoras del programa ideado por el lingüista norteamericano. Ni siquiera la crítica saussureana a la metáfora del lenguaje como órgano se aplica a esa metáfora similar del programa chomskiano pues lo que critica de Saussure en esa comparación es la idea de que el lenguaje se puede entender o bien como un órgano de la comunicación o como dependiente de un órgano de la comunicación. Nada más alejado de la metáfora chomskiana del “órgano del lenguaje”, en la que se postula un mecanismo computacional de la mente-cerebro como rector de la facultad lingüística. Este mecanismo, si bien ‘amoldado’ a los sistemas de performance, no depende de ellos; simplemente les da órdenes que estos sistemas pueden perfectamente interpretar. En este mecanismo, según Chomsky, residiría lo “esencial” del lenguaje humano. Lo que es más, aunque hay diferencias importantes, tanto De Saussure como Chomsky son mentalistas. En efecto, como ya hemos visto, Chomsky también considera absolutamente secundario el papel que para el lenguaje desempeñan los órganos involucrados en la comunicación (en términos modernos, los sistemas de interface: el perceptual-articulatorio y el conceptual-intencional). Ambos lingüistas consideran que lo esencial está fuera o por encima de los órganos del habla: se encuentra en la mente. De Saussure pensaba que ese espacio mental era el “mecanismo de la lengua”: este juego de diferencias que no es otra cosa que el sistema de relaciones asociativas y sintagmáticas, y Chomsky apuesta por un sistema computacional que en los últimos tiempos pretende reducir a una operación sintagmática de “chequeo de rasgos”, de carácter binario y recursivo (Chomsky 2005: 11). Otra coincidencia entre ambos lingüistas es considerar que los juegos de diferencias en los signos lingüísticos tienen un carácter discreto, es decir, binario. Es cierto que De Saussure no emplea la palabra “binario”, pero es claro en expresar la idea en ese sentido en más de una ocasión. Veamos un ejemplo (De Saussure: 73):

[…] persistimos en decir que la lengua en su esencia no se alimenta más que de oposiciones, de un conjunto de valores completamente negativos y que solamente existen por mutuo contraste.

Finalmente, si bien el concepto de la arbitrariedad del signo parece no tener mucho de especial como “puente” entre ambos pensadores (si bien ambos lo comparten), lo que Ferdinand de Saussure consideraba más importante era no la arbitrariedad “absoluta”, sino la arbitrariedad “relativa”, que no es otra cosa que la reducción de la arbitrariedad misma, es decir, la reducción de la inmotivación de los signos lingüísticos. A saber, un signo lingüístico, tomado aisladamente, es arbitrario. Desde el momento en que se combina con otros signos lingüísticos, los nuevos signos lingüísticos resultan motivados por el “mecanismo de la lengua”. Una idea cercana en términos chomskianos que me atreveré a interpretar de un modo quizá distinto de cómo la formuló su creador (y agradezco a Miguel Rodríguez Mondoñedo haberla expresado en un comentario a un posteo de este blog) es entender que la tarea de la sintaxis es neutralizar la diferencia entre los lexicones; saussureanamente, podríamos decir que este mecanismo de la lengua reduce (y finalmente cancela) la arbitrariedad cuyo “almacén” es el lexicón.

Asimismo, si bien es cierto que, como dice Guilermo Lorenzo (Lorenzo 2006: 581-582),

[…] la lingüística tal cual la concebimos hoy nació fundamentalmente del empeño de Ferdinand de Saussure en los primeros años del siglo xx por emanciparla y convertirla en una disciplina autónoma”, lo que para él significaba fundamentalmente liberarla de la psicología individual, de la fisiología y de la física, condición inexcusable en su opinión para centrarla en los aspectos más específicos o quintaesenciales del lenguaje,

no menos cierto es que ese afán por distanciarla de una perspectiva naturalista respondía no tanto al anatema de todo naturalismo en sí mismo, sino, como hemos dicho, a la crítica de un naturalismo ingenuo, anatomicista, externalista (y de apresuradas y rudimentarias metáforas darwinistas) y, lo más importante, desligado de la mente. Esta actitud era, pues, comprensible, tanto si tenemos en cuenta el incipiente desarrollo de la Lingüística científica en el siglo XIX, pero sobre todo a la luz del aún precario avance de las neurociencias (recordemos, por ejemplo, que esa gran revolución que representó Ramón y Cajal nace con el siglo XX, y es probable que de Saussure no estuviera al tanto de todo ello). Un examen más acucioso de los textos del maestro ginebrino no nos muestran un De Saussure tan “culturalista” como siempre se ha pretendido, ni repelente a otra idea de naturalismo.

Ciertamente, hay diferencias y quizá buenas razones para, a partir del pensamiento saussureano, emprender una crítica (1, 2) al naturalismo chomskiano, así como hay buenas razones desde el otro lado para emprender una crítica a la concepción saussureana; pero sin duda alguna una posición saussureana frente al naturalismo chomskiano no se desprende de las discrepancias que De Saussure expresó en relación con cierta lingüística naturalista del siglo XIX.

Referencias

Chomsky, Noam (2005) Three Factors in Language Design. Linguistic Inquiry, Vol 36, Nº 1, 1-22.

De Saussure (2004) Escritos sobre lingüística general. Gedisa, Barcelona.

Fitch, Tecumseh; Marc D. Hauser; Noam Chomsky (2005) The Evolution of the Language Faculty: Clarifications and Implications. Cognition 97, 179–210.

Hamma, Badreddine (2007) La place de la «pensée» dans l’étude de la langue: confrontation des thèses mentalistes avec celles de Ferdinand de Saussure.

Koerner, E.F.K. (1971) Ferdinand de Saussure: Origin and Development of his Linguistic Theory in Western Studies of Language. PhD dissertation. Simon Fraser University.

Koerner, E.F.K. (2008) Hermann Paul and General Linguistic Theory. Language Sciences 30, 102–132.

Kyheng, Rossitza (2006) Le langage : faculté, ou géneralisation des langues?

Lorenzo, Guilermo (2006) El giro biolingüístico. Revista Española de Lingüística, 35,2, págs. 581-593.

Müller, Max (1861) Lectures on the science of language. Longman, Green, Longman and Roberts, London.

Schleicher, August (1871) Introduction to a compendium of the comparative grammar of the Indo-European, Sanskrit, Greek and Latin languages. En: A Reader in Nineteenth Century Historical Indo-European Linguistics, Winfred P. Lehmann ed., 1967, Indiana University Press, chap. 8.

Read Full Post »

cntnap-invInvestigadores del Welcome Trust Centre for Human Genetics, de la Universidad de Oxford,  han identificado el papel que juega un gen (vinculado con el autismo) en el Trastorno Específico del Lenguaje (TEL) de tipo más común (Specific Language Impairment, en inglés). Los resultados de la investigación acaban de ser publicados en la New England Journal of Medicine.

El gen en cuestión, el CNTNAP2, está controlado por otro gen cuya función en el procesamiento del lenguaje fue identificada ya hace algunos años, el FOXP2, cuyo descubrimiento científico a fines de los años 90 la pasada centuria fue llevado a cabo por el mismo equipo que hace poco ha estudiado el gen vinculado con el autismo y el TEL.

Los científicos están ahora investigando si variaciones en el CNTNAP2 contribuyen a la diversidad natural entre las habilidades lingüísticas de la población en general.

“Genes como el CNTNAP2 y el FOXP2 nos están dando una excitante y novedosa perspectiva molecular acerca del habla y el desarrollo del lenguaje, uno de los aspectos más fascinantes pero misteriosos del ser humano”, afirma el Dr. Fisher, director del equipo investigador.

La información original del propio Welcome Trust Centre for Human Genetics la pueden leer aquí. Una versión más o menos didáctica de esta información está disponible en este posteo de Babel’s Dawn. La versión en castellano de la Agencia Reuters se encuentra aquí.

Read Full Post »

uriagereka21Pensaba seguir ininterrumpidamente con algunos posteos sobre las ideas del magnífico maestro ginebrino, pero me topé con un par de informaciones en Internet que son para mí de capital importancia y actualidad. Una es la entrevista al lingüista de origen vasco Juan Uriagereka publicada el 24 de noviembre en Tercera Cultura. Él es uno de los más brillantes y destacados investigadores en este programa interdisciplinario que se aglutina en torno de la chomskiana Biolingüística. La otra es una información sobre el descubrimiento de otro gen involucrado en el Lenguaje (información a la que se refiere Uriagereka en la entrevista) y sobre la que trataremos en el posteo siguiente.

A continuación, citaré algunos pasajes de esta interesante conversación. El primero gira en torno a un gen descubierto hace ya algunos años, el FOXP2, presente en diversas especies aunque implicado en la capacidad lingüística humana (y en el canto de las aves, lo que me hace recordar tres artículos de los enlaces de este blog: 1, 2 3). En este pasaje, Uriagereka hace una interesante sugerencia en el sentido de que este gen estaría ayudando a regular la memoria de procedimiento (sobre la que pueden informarse un poco más pinchando aquí).

Mi sugerencia, de todos modos, tenía que ver con el rol que el gen parece estar jugando en las aves canoras (y otros animales, por cierto, los que son capaces de ‘aprendizaje vocal’). Mi intuición, basada en ideas de Michael Ullman, es que ahí parece regularse la memoria de procedimiento. Yo sugiero en concreto que una regulación de ese tipo de memoria puede afectar de modo drástico el procesamiento de información. Obviamente, para las aves canoras esto tendría relevancia, pues su reproducción depende, en gran parte, de que las hembras procesen diferentes cantos de los machos, y de algún modo elijan el que más les guste. Cuando menos, para eso deberán poder atender a las diferencias entre los cantos, lo cual presupone una cierta ventana de procesamiento. Si yo a usted le quito la posibilidad de atender a más de una palabra, usted simplemente no podrá procesar una lista. Es un límite cognitivo.

El otro pasaje da cuenta del descubrimiento de un gen con el cual interactuaría FOXP, bautizado como CNTNAP2:

Esta misma semana sale un artículo del grupo que descubrió FOXP2 que especifica un gen concreto activado por éste, CNTNAP2, que parece directamente involucrado en una serie de trastornos específicos al lenguaje, y con probabilidad también el autismo. Concretamente FOXP2 liga y bajo-regula este gen, que también se expresa en el cortex humano.

Finalmente, quería resaltar unas declaraciones suyas sobre la imposición de lenguas, que lamentablemente muchas personas aceptan como lo más ‘natural’ y ‘conveniente’:

Lo que me parece un despropósito es decir que el chino, el inglés, el castellano, el árabe clásico, o cualquiera de esas lenguas multitudinarias impuestas en plan genocida -por mucho que nos escueza la afirmación- debe de ser la panacea de los seres humanos, aceptando la crueldad de la historia. Para empezar ese acuerdo no se daría nunca, porque los chinos impondrán lo suyo, los que hablan inglés lo de ellos, y así sucesivamente, como se está viendo ya por desgracia, repitiendo las tribus a nivel multinacional. Ese es un escenario a mi entender científica y éticamente inaceptable, contra el cual el propio Chomsky lleva manifestándose de forma totalmente explícita varias décadas […].

La entrevista completa la pueden ustedes leer si pinchan aquí.

Read Full Post »