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cntnap-invInvestigadores del Welcome Trust Centre for Human Genetics, de la Universidad de Oxford,  han identificado el papel que juega un gen (vinculado con el autismo) en el Trastorno Específico del Lenguaje (TEL) de tipo más común (Specific Language Impairment, en inglés). Los resultados de la investigación acaban de ser publicados en la New England Journal of Medicine.

El gen en cuestión, el CNTNAP2, está controlado por otro gen cuya función en el procesamiento del lenguaje fue identificada ya hace algunos años, el FOXP2, cuyo descubrimiento científico a fines de los años 90 la pasada centuria fue llevado a cabo por el mismo equipo que hace poco ha estudiado el gen vinculado con el autismo y el TEL.

Los científicos están ahora investigando si variaciones en el CNTNAP2 contribuyen a la diversidad natural entre las habilidades lingüísticas de la población en general.

“Genes como el CNTNAP2 y el FOXP2 nos están dando una excitante y novedosa perspectiva molecular acerca del habla y el desarrollo del lenguaje, uno de los aspectos más fascinantes pero misteriosos del ser humano”, afirma el Dr. Fisher, director del equipo investigador.

La información original del propio Welcome Trust Centre for Human Genetics la pueden leer aquí. Una versión más o menos didáctica de esta información está disponible en este posteo de Babel’s Dawn. La versión en castellano de la Agencia Reuters se encuentra aquí.

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uriagereka21Pensaba seguir ininterrumpidamente con algunos posteos sobre las ideas del magnífico maestro ginebrino, pero me topé con un par de informaciones en Internet que son para mí de capital importancia y actualidad. Una es la entrevista al lingüista de origen vasco Juan Uriagereka publicada el 24 de noviembre en Tercera Cultura. Él es uno de los más brillantes y destacados investigadores en este programa interdisciplinario que se aglutina en torno de la chomskiana Biolingüística. La otra es una información sobre el descubrimiento de otro gen involucrado en el Lenguaje (información a la que se refiere Uriagereka en la entrevista) y sobre la que trataremos en el posteo siguiente.

A continuación, citaré algunos pasajes de esta interesante conversación. El primero gira en torno a un gen descubierto hace ya algunos años, el FOXP2, presente en diversas especies aunque implicado en la capacidad lingüística humana (y en el canto de las aves, lo que me hace recordar tres artículos de los enlaces de este blog: 1, 2 3). En este pasaje, Uriagereka hace una interesante sugerencia en el sentido de que este gen estaría ayudando a regular la memoria de procedimiento (sobre la que pueden informarse un poco más pinchando aquí).

Mi sugerencia, de todos modos, tenía que ver con el rol que el gen parece estar jugando en las aves canoras (y otros animales, por cierto, los que son capaces de ‘aprendizaje vocal’). Mi intuición, basada en ideas de Michael Ullman, es que ahí parece regularse la memoria de procedimiento. Yo sugiero en concreto que una regulación de ese tipo de memoria puede afectar de modo drástico el procesamiento de información. Obviamente, para las aves canoras esto tendría relevancia, pues su reproducción depende, en gran parte, de que las hembras procesen diferentes cantos de los machos, y de algún modo elijan el que más les guste. Cuando menos, para eso deberán poder atender a las diferencias entre los cantos, lo cual presupone una cierta ventana de procesamiento. Si yo a usted le quito la posibilidad de atender a más de una palabra, usted simplemente no podrá procesar una lista. Es un límite cognitivo.

El otro pasaje da cuenta del descubrimiento de un gen con el cual interactuaría FOXP, bautizado como CNTNAP2:

Esta misma semana sale un artículo del grupo que descubrió FOXP2 que especifica un gen concreto activado por éste, CNTNAP2, que parece directamente involucrado en una serie de trastornos específicos al lenguaje, y con probabilidad también el autismo. Concretamente FOXP2 liga y bajo-regula este gen, que también se expresa en el cortex humano.

Finalmente, quería resaltar unas declaraciones suyas sobre la imposición de lenguas, que lamentablemente muchas personas aceptan como lo más ‘natural’ y ‘conveniente’:

Lo que me parece un despropósito es decir que el chino, el inglés, el castellano, el árabe clásico, o cualquiera de esas lenguas multitudinarias impuestas en plan genocida -por mucho que nos escueza la afirmación- debe de ser la panacea de los seres humanos, aceptando la crueldad de la historia. Para empezar ese acuerdo no se daría nunca, porque los chinos impondrán lo suyo, los que hablan inglés lo de ellos, y así sucesivamente, como se está viendo ya por desgracia, repitiendo las tribus a nivel multinacional. Ese es un escenario a mi entender científica y éticamente inaceptable, contra el cual el propio Chomsky lleva manifestándose de forma totalmente explícita varias décadas […].

La entrevista completa la pueden ustedes leer si pinchan aquí.

estudios-sobre-lingral-castEs cierto que cada vez que se menciona una propuesta cognitiva que apuesta por la existencia de universales, no pocos asocian tal universalismo con innatismo; pero tal asociación no es necesaria. El modelo de Piaget es de carácter universalista, a saber, pretende, entre otras cosas, describir la génesis del conocimiento en términos universales; pero no pretende postular universales innatos o, como llamaría el maestro suizo, ‘preformados’. Incluso una teoría como el conductismo skinnereano define principios universales de contigencias de refuerzo como la base a partir de la cual se expresa la conducta. Nada, sin embargo, más lejano de una posición innatista. El conductismo, así como todo sistema de conocimiento que pretenda ser científico, no puede renunciar a algún tipo de universalismo metodológico.

Otra cuestión que algunos asocian al universalismo (y al innatismo) es el ‘naturalismo’. Aquí también yerra la asociación. Una posición naturalista en el estudio de algún fenómeno pretende ubicar su objeto de estudio simplemente como parte del mundo natural (sea cual sea la concepción de mundo natural que tenga un programa de investigación o una teoría). Una posición innatista es, por fuerza, naturalista; mas no toda posición naturalista es innatista. En ese sentido, visiones tan diametralmente dispares como el conductismo (o ciertos tipos de conexionismo) y la propuesta chomskiana son igualmente naturalistas.

¿Cuál es, pues, el universalismo de Ferdinand de Saussure? Quizá las mismas previsiones que el maestro aconsejaba con respecto a la perspectiva de estudio que uno asuma debamos tomar. ¿De qué Ferdinand de Saussure hablamos? ¿El de Bally y Sechehaye, la ‘vulgata’ del último De Saussure?, ¿el del alumno formado por los principios de la ‘naturalista’ Neogramática? , ¿el del joven profesor que ha roto con la Junggrammatik y dicta su cátedra inaugural en Ginebra el año 1891?, ¿el de los apuntes hallados en 1996? Bueno, pues, no es muy fácil trazar en De Saussure una misma línea en el tiempo en relación con este asunto.

De Saussure 1891
Refirámonos a De Saussure a partir de su memorable conferencia inaugural de 1891, a expresiones suyas como las que hemos publicado en el posteo anterior y a otras que aquí publicaremos, así como a expresiones posteriores. Seguimos refiriéndonos a la siguiente edición:

De Saussure, Ferdinand (2004) Escritos sobre lingüística general. Barcelona, Gedisa.

Una primera aproximación a la segunda cita del posteo anterior la haré invocando el fragmento siguiente, a propósito de lo que dice De Saussure sobre lo estéril que resulta estudiar las lenguas sin un principio unificador (De Saussure: 131):

[…] el provecho neto que de él resulta para nuestro conocimiento de las operaciones posibles del instinto humano aplicado a la lengua. […]

La postura es claramente naturalista (y hasta cierto grado innatista), como podemos colegir de la mención a las “operaciones del instinto humano aplicado a la lengua”.

Sin embargo, en la misma conferencia de 1891 señala (De Saussure: 131) :

[…] suponiendo que el ejercicio del habla constituyera en el hombre una función natural, punto de vista eminentemente incorrecto […]

Y más adelante agrega (De Saussure: 133):

Si el estudio lingüístico de varias lenguas o de una sola reconoce como objeto final y principal la comprobación y la búsqueda de las leyes y procedimientos universales del lenguaje, se podría preguntar hasta qué punto estos estudios tienen su lugar en una Facultad de Letras, o si no tendrían un lugar igualmente conveniente en una Facultad de Ciencias. Eso sería replantear la muy conocida cuestión que agitaron hace un tiempo Max Müller y Schleicher; señores, ustedes lo saben, hubo un tiempo en que la ciencia del lenguaje se había persuadido a sí misma de que era una ciencia natural, casi una ciencia física; no pienso demostrar que se trataba de un espejismo, sino que, por el contrario, he de constatar que ese debate está cerrado y bien cerrado. A medida que se ha ido comprendiendo mejor la auténtica naturaleza de los hechos del lenguaje, tan cercanos y por eso mismo más difíciles de captar en su esencia, se ha hecho más evidente que la ciencia del lenguaje es una ciencia histórica y nada más que una ciencia histórica.

[…] cuanto más se estudia la lengua, más claramente se comprende que todo en la lengua es historia, es decir, que se trata de un objeto de análisis histórico y no de análisis abstracto, que se compone de hechos y no de leyes, que todo lo que parece orgánico en el lenguaje es en realidad contingente y completamente accidental.

¡Vaya! Nos encontramos aquí a un De Saussure historicista y antinaturalista…¡en el mismo texto de 1891 donde había expresado, si bien marginalmente, otro punto de vista! A este respecto, al menos en lo relacionado con su historicismo, debemos reconocer aquí las huellas de su antigua filiación neogramática.

De Saussure ‘post Whitney’
Años más tarde, y a propósito del carácter histórico del lenguaje, en unas notas para un artículo sobre Whitney (del archivo 3297) posteriores a 1893, De Saussure se desmarca de la posición historicista de la conferencia de 1891 y sostiene, ya bajo el influjo del maestro norteamericano, lo siguiente (De Saussure: 187):

La situación exacta del lenguaje entre las cosas humanas es tal que es extremadamente dudoso y delicado decir si se trata más bien de un objeto histórico o más bien de otra cosa pero en el estado actual de las tendencias no hay ningún peligro en insistir especialmente en su vertiente no histórica.

Que en cada momento de su existencia el lenguaje es un producto histórico es lo que es evidente. Pero que en ningún momento del lenguaje ese producto histórico represente otra cosa que el último compromiso que acepta la mente con ciertos símbolos, esa es una verdad más absoluta todavía, pues sin este último hecho no habría lenguaje. Pero el modo en que la mente puede utilizar un símbolo (dado, en primer lugar, que el símbolo no cambia) es toda una ciencia que no tiene nada que ver con las consideraciones históricas. Además, si el símbolo cambia, se produce inmediatamente después un nuevo estado, que exige una aplicación nueva de las leyes universales.

Algo novedoso: “el último compromiso que acepta la mente con ciertos símbolos”. Y de nuevo: “las leyes universales”, y esta vez aludidas a propósito del cambio. No es, entonces, que haya ‘leyes’ del cambio lingüístico o algo así, como en la época de la Gramática Comparativa o como en los neogramáticos, sino simplemente hay una “aplicación nueva de las leyes universales”. Interesante, como si de un estado de lengua a otro hubiera algo así como un nuevo ‘tiro de dados’ cuyo resultado fijase las opciones de una gramática universal.

El último De Saussure
¿Mantendrá De Saussure esta concepción hasta su última etapa, la de los cursos dictados en Ginebra en 1910-1911? La respuesta es no, si bien no regresa a la concepción historicista de quienes fueron sus maestros. Veamos un fragmento de la edición Engler (1968-1974) (De Saussure: 293-294):

[…] cuando interviene el Tiempo combinado con el hecho de la psicología social, entonces nos damos cuenta de que la lengua no es libre […]

Definición: Cuando se elimina del lenguaje todo lo que es solo Habla, lo que queda puede llamarse la Lengua con propiedad y sólo comprende términos psíquicos, el nudo psíquico entre idea y signo, lo que no puede decirse del habla.

Pero eso sería solamente la lengua tomada fuera de su realidad social y eso sería irreal puesto que es necesaria una masa hablante que use la lengua para que haya Lengua. La lengua reside en el alma colectiva […].

[…] Como el signo lingüístico es arbitrario por naturaleza, parece a primera vista que nada impida [  ] un sistema libre que sólo dependa de sus propios principios lógicos, y como una ciencia pura de relaciones abstractas.

[…]

La lengua no es libre, por el principio de continuidad o de solidaridad indefinida con las edades precedentes.

2ª La continuidad encierra el hecho de la alteración que es un desplazamiento de valores.

Estamos en un punto nuevo, aunque en parcial retorno a las conferencias inaugurales de Ginebra de 1891. En aquella ocasión, De Saussure trató acerca de dos principios que caracterizan a la lengua: el principio de continudad en el tiempo y el principio de transformación en el tiempo (De Saussure: 133, 134, 135, 136, 137, 138, 141). Este cambio, este desplazamiento de su idea de la “aplicación nueva de las leyes universales” a una concepción que piensa el cambio, no determinado por puros principios ‘diacrónicos’, pero sí como regulado por las presiones del principio de continuidad es algo interesante y que, por lo demás, constituye uno de los estados pendulares en los que se mueven hasta hoy en día las hipótesis en Lingüística Histórica (y también en otros campos aparentemente muy disímiles como en la Adquisición de segunda lengua).

La idea más común entre los neogramáticos (idea que sigue reformulándose en teorías modernas del cambio lingüístico) era que existen leyes o principios del cambio lingüístico ‘con peso propio’ y que ellas son las únicas que determinan el cambio, digamos, ‘sin ningún otro filtro’ y ‘sin excepciones’. Otra idea del cambio es que existen principios propios del cambio, pero estos no actúan solos pues no pueden hacer caso omiso de los principios universales de las lenguas. Una tercera idea es la del ‘tiro de dados’: los distintos estados de lenguas son como meras y directas variaciones entre los parámetros de una gramática universal, sin ningún filtro especial de presiones impuestas por los propios estados de lengua (o gramáticas particulares, para hablar en términos chomskianos). El último De Saussure, si bien no con toda claridad y sentido categórico, toma partido por la segunda idea.

Pero regresemos al tema central del universalismo saussureano. De Saussure no rechaza los universales del lenguaje; lo que es más, los admite abiertamente, incluso desde una posición innatista, como lo vemos en unas notas de la última década del siglo XIX (De Saussure: 159):

El lenguaje, propiedad de la comunidad, como los ‘usos’, responde en el individuo a un órgano especial preparado por la naturaleza.

E incluso en apuntes muy posteriores (De Saussure: 238):

Es maravilloso ver cómo, cualquiera que sea el modo de perturbación que aporten los elementos diacrónicos, el instinto lingüístico se las arregla para obtener lo mejor […] quiero decir que la tendencia al sistema o al orden no se cansará nunca: por más que se le ampute a una lengua lo mejor que tenía de su organización el día anterior, se verá al día siguiente que los materiales que se han mantenido habrán experimentado una reorganización lógica en algún sentido, y esta reorganización puede funcionar en lugar de lo perdido, aunque algunas veces en un plano general diferente.

El hecho es que, a pesar de este universalismo de filiación innatista, De Saussure toma una posición ‘antinaturalista’. ¿Cómo se entiende tal postura? A ello trataremos de responder en el siguiente posteo.

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En noviembre de 1891, Ferdinand de Saussure inaugura una cátedra en la Universidad de Ginebra, para lo cual ofrece una conferencia magistral. El contenido completo de la conferencia se encuentra en la edición Engler (1968-1974) y la transcripción final del manuscrito original se puede ver, en una presentación de Kazuhiro Matsuzawa, aquí. En dicha conferencia trata temas fundamentales en torno al lenguaje y la Lingüística y deja muy claramente expuesta su posición universalista, tradición en la que se alinean, si bien con algunas diferencias entre ellos, pensadores y lingüistas de otras épocas, como Descartes, Humboldt y Chomsky. Aquí empleamos la traducción de la edición castellana:

De Saussure, Ferdinand (2004) Escritos sobre lingüística general. Barcelona, Gedisa, p 131.

Querer estudiar el lenguaje sin tomarse la molestia de estudiar sus diversas manifestaciones, que son evidentemente, las lenguas, es una empresa absolutamente vaga y quimérica; pero querer estudiar las lenguas olvidando que esas lenguas están regidas primordialmente por determinados principios que se resumen en la idea de lenguaje, es un trabajo todavía más desprovisto de significación seria, de cualquier auténtica base científica. […]

Ahora bien, […], el estudio de esas lenguas existentes se vería condenado a permanecer casi estéril, a permancecer en todo caso desprovisto a la vez de método y del menor principio rector, si no tendiese constantemente a ir a ilustrar el problema general del lenguaje, si no buscase sacar de cada hecho particular que observa el sentido y el provecho neto que de él resulta para nuestro conocimiento de las operaciones posibles del instinto humano aplicado a la lengua. […]

El punto de vista al que hemos llegado, señores, y que es simplemente el punto de vista en que se inspiran sin excepción los estudios de las lenguas en todas sus ramas, permite comprender claramente que no hay separación entre el estudio del lenguaje y el estudio de las lenguas; pero, por otra parte, que cada división o subdivisión de lengua representa un documento nuevo, y que interesa con la misma legitimidad que cualquier otro para el hecho universal del lenguaje.

En notas de años posteriores, en el archivo (3344), vemos ratificado este mismo punto de vista (De Saussure: 240):

Cuanto  mejor se conocen los fenómenos universales del lenguaje que deben reproducirse en todas partes, mejor se sabe por qué vía enfrentarse a un idioma dado […]

deuxieme-cours-riedlinger-patoisReproducimos a continuación un fragmento de las fuentes manuscritas del Curso de lingüística general de Ferdinand de Saussure, es decir, de los apuntes de alumnos del lingüista ginebrino, y que vieron la luz en 1957. Como sabemos, los editores (y redactores) del famoso libro fueron Bally y Sechehaye. Los apuntes publicados en 1957 (y uno de cuyos fragmentos tomamos de la 3ª edición castellana de Siglo XXI de 1985) tienen como principal redactor a A. Riedlinger. En esos apuntes también se utilizaron las notas tomadas por L. Gauthier. Al margen izquierdo de las anotaciones se aprecian la fuente de quien las tomó y los fragmentos en negrita indican la coincidencia literal de Riedlinger y Gauthier. De más está decir que el título que damos a esta cita es nuestro y enfoca lo que nos parece digno de atención. En otra ocasión publicaremos otros fragmentos, en especial de los propios apuntes de Ferdinand de Saussure descubiertos en 1996 y que han llevado a algunos (no sé si exageradamente) a pensar en un Ferdinand de Saussure radicalmente distinto del que nos presentaron Bally y Sechehaye.

R […] Para una palabra hay dos maneras de estar vinculada
G a otra
R coordinada, relacionada, en contacto con otra: se puede llamar a esto los dos espacios de existencia de las palabras o los dos ámbitos de relación entre las palabras. (Esto) corresponde a dos funciones que son igualmente activas en nosotros en relación con el lenguaje. Por una parte existe el tesoro interior, que equivale al compartimiento de la memoria; lo que puede llamarse el depósito: constituye uno de los los espacios, uno de los dos ámbitos. En este tesoro está ubicado todo lo que puede entrar en actividad en el segundo espacio. Y el segundo espacio es el discurso, la cadena del habla. Según uno se ubique en uno u otro lugar de existencia de las palabras, podremos constituir grupos, pero grupos de naturaleza completamente diferente.
G En el primero, hay grupos en el sentido de familias; en el segundo, grupos en el sentido de sintagmas

R

Tesoro (depósito)

Discurso, cadena

unidades de asociación

unidades discursivas (es decir, que se producen en el discurso)

grupos en el sentido de familias

grupos en el sentido de sintagmas

En esta masa de elementos de la que virtual pero efectivamente disponemos, en este tesoro, hacemos asociaciones: cada elemento nos hace pensar en el otro. todo lo que de algún modo es semejante y desemejante se presenta alrededor de cada palabra; de otro modo, el mecanismo de la lengua sería imposible.

Nethol, Ana María (ed) (1971) Ferdinand de Saussure: Fuentes manuscritas y estudios críticos. México, Siglo XXI, 3ª ed. 1985, pp 81-82.

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Publicamos a continuación un fragmento del lingüista ginebrino citado por Simon Bouquet, uno de lo más rigurosos conocedores y organizadores del corpus saussureano. El fragmento ha sido extraído de Saussure au XXI° siècle : ce que les textes saussuriens originaux remettent en cause du Cours de linguistique générale, del autor mencionado. En la parte final se indica el registro de la fuente utilizada por Bouquet.

(…) peut-on séparer à ce point les faits de parole et les faits de langue ? (…) L’usage individuel du code de la langue soulève une question. Ce n’est que dans la syntaxe en somme que se présentera un certain flottement entre ce qui est donné, fixé dans la langue, et ce qui est laissé à l’initiative individuelle. La délimitation est difficile à faire. Il faut avouer qu’ici, dans le domaine de la syntaxe, fait social et fait individuel, exécution et association fixe, se mêlent quelque peu, arrivent à se mêler plus ou moins.

Ferdinand de Saussure

(1.285-286.2022 III Dég Sech Jos Ctn)

(…) ¿podemos separar en este punto los hechos de habla y los hechos de lengua? (…) El uso individual del código de la lengua suscita una cuestión. No es en suma sino en la sintaxis que se presentará una cierta irresolución entre lo que está dado, fijo en la lengua, y lo que se deja a la iniciativa individual. La delimitación es difícil de hacer. Hay que reconocer que aquí, en el dominio de la sintaxis, hecho social y hecho individual, ejecución y asociación fija, se mezclan un poco, llegan a mezclarse más o menos.

(Trad. nuestra)

Aunque comparto el entusiasmo por Hjelmslev, no estoy seguro de que comparta la alegría por el presunto “regreso a la semiología” o “a Piaget” (si acaso hay tal).

Es la noción hjelmsleviana de figura la que me parece relativamente comparable a ciertas nociones generativistas, por ejemplo a la noción de rasgo (que no es exclusivamente generativista, como bien se sabe; de hecho, Chomsky y Halle la toman directamente de Jakobson). Igual que Hjemslev con las figurae, los rasgos en el Chomsky más reciente (1995 y siguientes) son los primitivos fundamentales, y se aplican más o menos de la misma manera a lo sintáctico, a lo fonológico y a lo semántico—las lenguas construyen diferentes “bundling” de rasgos, lo que explica la diversidad (esto parece implicar la desaparición los parámetros, cosa que no todo el mundo acepta).

Pero es bastante claro que para Chomsky esos rasgos son universales, mentales e innatos. No es nada claro que eso mismo se pueda decir de las figurae. De hecho, cuando se trata de establecer “la sustancia del contenido” Hjemslev incluye explícitas menciones a la tradición cultural y a la comunidad (como si las figurae fueran en verdad ya un bundle de rasgos y no los rasgos mismos, digamos). Por otro lado, la llamada “lingüística cognitiva” (heredera de la antigua “semántica generativa” pretende que está desarrollando un proyecto meta-semiológico cuyo origen a veces atribuyen a Hjemslev (las afinidades entre la llamada lingüística cognitiva, agresivamente anti-chomskiana, y el estructuralismo, incluido Coseriu, van incluso más allá de eso, en mi opinión); si esto es correcto, las figurae están más cerca de los prototipos semánticos (por ejemplo) que de los rasgos.

Un asunto que es crucial, y que a veces se ignora por completo, es que la distinción saussureana entre langue y parole no tiene NADA que ver con la distinción chomskiana entre competencia y actuación. Los antichomskianos repiten como un cliché que esas dos dicotomías son equivalentes o siquiera comparables. Eso es un grueso error. Para comenzar, la competencia es por completo individual, mientras la langue es enteramente social (“ningún individuo posee la lengua” dice explícitamente Saussure). Pero hay algo que es incluso más importante. La suma completa de las parole de todos los hablantes (todos, presentes, pasados y futuros, la “masa” saussureana, digamos) contiene la lengua (especialmente si adoptamos la idea coseriana de “hablar concreto”, pero la idea ya está en Saussure); en cambio, la colección exhaustiva de todos y cada uno de los enunciados de un individuo (toda su actuación) instancia solo una fracción de su competencia—a diferencia de la langue, la competencia no se obtiene mediante un proceso inductivo de descubrimiento. De hecho, Chomsky tiene una noción propia de “lengua”: un conjunto infinito de oraciones (y la competencia es precisamente la capacidad para generarlo), que tampoco coincide con la langue saussuriana.

Más aun. La actuación es un proceso mental e innato también (comienza después de Spell-Out), y se asume que es mucho más uniforme que la competencia (los procesos de actuación son esencialmente los mismos en todos los individuos); de hecho, en el Programa Minimista, el problema central de la sintaxis es cómo hacer para que las arbitrarias (esto es, variadas y variables entre los individuos) asociaciones de rasgos en el léxico se combinen entre sí de tal manera que el resultado final pueda ser interpretado adecuadamente por los sistemas mentales de actuación; en otras palabras, la tarea de la sintaxis es neutralizar la diferencia entre los lexicones (gracias a la sintaxis, los sistemas de actuación de todos los individuos reciben uniformemente el mismo input). Para ponerlo de manera gráfica, si pudiéramos trasladar el lexicón de un hablante de chino al cerebro de un hablante de español (y viceversa), sus respectivos sistemas de actuación no notarían la diferencia, a pesar de que cada uno de ellos empezaría a hablar una lengua diferente. Claramente, esto subraya el hecho de que la actuación no tiene nada que ver con la parole tampoco (es decir, y esto es MUY importante, la actuación NO es la conducta verbal).

En otras palabras, competencia y actuación son dos módulos diferentes de la mente, dos componentes separados, uno puede existir sin el otro (se puede afectar la actuación sin afectar la competencia, por ejemplo). Langue y Parole, en cambio, no son independientes; y lo mismo se puede decir de la idea de Forma y Sustancia en Hjemslev (y Aristóteles)—no hay langue sin parole, no hay forma sin sustancia (ni viceversa).

Entonces, no veo a Piaget por ningún lado. Quizá Massimo Piatelli-Palmarini (que es un italiano muy elegante y muy sabio, a quien tuve la suerte de conocer en Tucson) al final sí tenga razones para sentirse optimista.

(Texto de Miguel Rodríguez Mondoñedo, esta vez editado como ‘posteo’, originalmente enviado como comentario al posteo anterior)